3.1 Personas con discapacidades físicas y trastornos motores
Las discapacidades físicas y los trastornos motores pueden ser el
resultado de traumatismos, como las lesiones de la médula espinal, o de la
pérdida de las extremidades debida a enfermedades y afecciones congénitas,
como parálisis cerebral, artritis o enfermedad de Parkinson. No hay que
olvidar tener en cuenta una serie de aspectos para que las personas con
discapacidades físicas y trastornos motores puedan tener acceso a una
computadora y al aprendizaje, por ejemplo (aunque no hay que limitarse a
ello) el tipo correcto de tecnología de apoyo, así como la accesibilidad a
la estación de trabajo y los edificios. Aunque algunas personas pueden
utilizar un teclado y un ratón clásicos, pero no evitar los temblores ni
tener una baja motricidad fina, debe ajustarse la configuración prevista en
la computadora para impedir la repetición de errores. Otras pueden necesitar
una serie de dispositivos como, por ejemplo, un ratón de bola u otro tipo de
botones de mando (switches). Los usuarios imposibilitados de acceder a un
teclado con las manos o los brazos, pero que no tienen problemas particulares
de control en la cabeza, el cuello o el torso superior, podrán escribir en
el teclado utilizando un palillo sujeto a la boca o que se colocan en la
cabeza o la barbilla.